Las mañanas en Buitrago huelen a pan recién hecho. Hace frío, ese frío de la montaña que se congela en las fachadas de piedra. Hoy el sol ha templado las calles y las mujeres inician temprano su peregrinar por las tiendas de alimentación. Otros, los más ancianos, prolongan su sueño en la plaza. Hay mil páginas de historia en esos rostros, pero todos recuerdan un nombre: Eugenio Arias, el barbero de Picasso. 

Crecieron con él y hoy se sientan a admirar el legado de su viejo amigo, un museo con más de 60 obras firmadas por el pintor malagueño. Los cuadros de Picasso se han expuesto en las galerías de arte más prestigiosas del mundo: Londres, París, Nueva York…